Ayudar a Otros es Un Acto de Amor

Hola, nuevamente hoy me dirijo a nuestro pueblo hispano y estaré compartiendo un tema tan emotivo como es el dar. No solo economicamente, sino emocional y espiritual, ya que dando, nosotros recibimos. ¿Que recibimos Olga?, pues la satisfacción de haber realizado un acto de amor. Alguien importante en esta ciudad me pidió que hablara sobre este tema que toca nuestras vidas diariamente y espero que sea de bendición para muchos.

Mi mente regresa al 11 de septiembre del 2001. Ese fatídico dia que todos recordamos con tristeza. Una fecha que marcó una pauta para todos, un cambio, una visión diferente como seres humanos, ya que he podido compartir esto con otros y estamos totalmente de acuerdo que nuestras vidas se dividieron a “antes y despues” del 11 de septiembre. Una nación bajo ataque pero con una unidad poco vista hasta esa fecha. Una libertad que no habiamos llegado a apreciar realmente. La libertad, a pesar de la tragedia, de los daños y de las perdidas, se levantaba como una bandera erguida y batida por el viento. El Pentagono, el edificio del Capitolio de los Estados Unidos y la Casablanca, no habian cesado sus funciones. Nos habiamos unido y ayudado conjuntamente, sin mirar religión, color, nacionalidad o raza. Era que el dolor de otros nos tocó el corazón, volcándonos a dar lo mejor de nosotros mismos. ¿Sabe usted que hay personas que no saben como dar? Personas que dicen “yo no tengo recursos economicos para hacerlo, pero quiero mostrarles muchas maneras de dar y ayudar.

Un soldado que perteneció a las fuerzas aéreas de los Estados Unidos trabajo arduamente en el área llamada “zona cero”. No tenia recursos para economicamente ayudar, pero tenia un gran corazón y un gran deseo. El lloraba y decia: “esto es peor que Vietnam”…con sus mangas levantadas y su número de seguro social escrito en el antebrazo por si la muerte lo sorprendia en las maniobras de rescate para que pudieran identificarlo, decia…”no hay mayor alegria que ayudar en medio del dolor, es como un unguento para una herida abierta.”

El Pastor Carl D. Keyes de “Glad Tidings Tabernacle”, dio de todo su esfuerzo e hizo un trabajo misionero, o sea, un trabajo de ayuda domestica increible. Rápidamente organizó un comando de auxilio e instalando 20 líneas de emergencia ofrecieron voluntariamente a Reunir provisiones por toda la ciudad para los trabajadores de rescate, antes que la Cruz Roja llegara al lugar de la desgracia. Otros proveyeron por medio de ambulancias, soluciones salinas, agua, toallas y otras. Miembros de iglesias se unieron dando de lo poquito que tenian $22,000 para ayudar en los primeros dias cuando no habian toallas para los trabajadores de rescate. Keyes compró de los vendedores ambulantes unas 500 camisetas a $100. Papel y lapices usados en los centros de inscripción de víctimas fueron donados.

Hay quienes no dieron ni camisetas, ni papel, ni lapiz, ni dinero, pero pasaron hasta 63 horas sin dormir en el Hospital St Vincent. Daban consejo para los familiares que buscaban sus seres queridos, dándoles palabras de aliento, ayudándoles a entender algo que no entendian. ¿por que le paso esto a mi hijo o hija, a mi esposo o esposa, a mi mama o incluso a un amigo querido? Y la primera pregunta que sale de nuestras bocas “¿por que Dios lo permitio? Era un padre ejemplar, una esposa ideal o una madre dulce y adorable que solo hizo el bien.

En medio de ese dolor, voces de aliento y esperanza se hacian oir y a traves del dolor de las cenizas habia belleza en aquellas almas que compartian el dolor con otros. Toda la nación se volvió a la oración y en las salas de los hospitales habian creyentes orando por las familias de esas víctimas, distribuyendo otros literatura cristiana que le ayudaran aliviar los momentos que tenian que enfrentar. Otros quedaron sin empleo, los que pudieron salvarse y un pueblo unido se levantó para ayudar con comida y ayudándoles a nuevamente reintegrarse a la normalidad.

No terminariamos de hablar de como poder ayudar a otros. No olvidemos nuestros bomberos, héores de esta catastrofe. Exhaustos, durmiendo 2 a 3 horas diarias. Aún en el sacrificar nuestro sueño por otros ayudamos a ser mejores seres humanos.
Hoy traigo este tema, aunque en la edición de Sept hablé sobre este Martes fatidico pero no toqué como poder ser útiles a otros. Creo que no podemos pasar por esta vida sin dejar huella. Dios nos deja venir con un propósito. Para mi es un regocijo cada vez que puedo ayudar a alguna persona en su parte emocional o espiritual. Me siento plena y realizada cuando leen los articulos y alguien me dice, en verdad los que usted escribio para el periódico tocó mi corazón y me hizo reflexionar o me ayudo en el momento que atravesaba.

Demos mas de nosotros mismos. La ayuda no solo esta en la parte financiera, sino dentro de las posibilidades que usted puede tener. La Escritura dice: “Dando recibimos, porque mejor es dar que recibir. Pruebe hacerlo y sentirá la mejor satisfaccion de su vida.

Escrito Para:

Por Olga Fernandez

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